Andrés Montoya

Nuestros finalistas de la Bienal 2020.

En el Salón Colombiano de Fotografía invitamos a nuestros finalistas para que nos compartan detalles de su obra ganadora, sus experiencias en el mundo de la fotografía y algo más.

El es Andrés Montoya, ganador en la categoría individual, tema Fotografía Creativa, con su trabajo “El Jardín de las Delicias”

Escucha el PODCAST del Salón con la entrevista completa (17:20):
https://anchor.fm/saloncolombianofotografia/episodes/Ganador-Tema-foto-Creativa—Categora-Individual-Andrs-Montoya-A–El-Jardn-de-las-Delicias-e159fib

Salón Colombiano.Bienvenido Andrés y gracias por aceptar nuestra invitación para conocer más sobre tu trabajo como fotógrafo.

Andrés.Mi nombre es Andrés Montoya, soy abogado, así parezca muy extraño, soy abogado de Bolivariana, en el 2008 me especialicé en Derecho Comercial en la misma universidad.

Me proyectaba con ayuda de mi padre a ser un buen abogado, a meterle justicia a este país, a dejar una semillita diferente de trascendencia y cuando empecé a hacer las prácticas e iba a la Alpujarra y hacía la fila en el ascensor, uno todo joven y todo novato, me empecé a dar cuenta que no era el mundo que quería; y tenía desde muy chiquito una “venita” que me latía que era la vena del cine; Soy cinéfilo empedernido y dije voy a estudiar cine en Cuba, tenía el pensamiento, logré medio convencer a mis papás, estaba como muy “ennoviado” en esa época y me terminó ganando el miedo. Me quedé acá trabajando en la empresa de mi papá que es una empresa de publicidad que se llama Universal de Medios, me metí allá a aprender, porque mi papá siempre ha sido muy “camellador” y le ha gustado mucho, el fue gerente de Veracruz Stereo, RTM, un hombre muy activo y al que admiro mucho, me dijo: – Métase a la oficia y aprenda todo desde cero- y hasta hoy en día trabajo con él.

He tenido épocas de crisis porque tuve cargos en la misma empresa de oficina que era de 8 a 6 sentado en un computador manejando las ventas y las vendedoras y llegaban épocas donde me deprimía horrible porque miraba el reloj diciendo cuando me iré para mi casa, se me estaba yendo la vida muy rápido así, entonces un día me senté con mi papá y llorando le dije: – ¿Sabes que?, No estoy siendo feliz, no estoy disfrutando lo que hago …

– Y gracias a Dios, que mis dos papás, que me aman con el alma, me dijeron: – ¿Qué quiere para ser feliz? ¿Qué quiere hacer? Nosotros lo apoyamos – entonces yo dije: – ¡Pues vos sabes que yo siempre he querido hacer cine! –

pero por el momento como en Medellín no hay nada para estudiar cine, (o en ese momento no había), dije, voy a estudiar fotografía, entendamos primero los conceptos básicos de la fotografía, para poder “tirarle” al cine.

Entonces llamé a Yurupary, me contestó William Arango el entonces director, y hablamos por lo menos una hora, al otro día ya estaba matriculado, feliz, empecé a estudiar fotografía sin saber un “carajo” y realmente no respetaba casi la fotografía, respetaba era el cine, para mi la fotografía era un medio para algo más grande, entonces empecé a ver todas las materias y todos los “duros” de allá me enseñaron que era la luz, como se iluminaba, como era tener un modelo al frente, Alberto Echavarría, Alejandro Arango, fueron mis maestros, que son grandes fotógrafos comerciales, o grandes teóricos de la fotografía y me quedé por ahí 5 años en Yurupary estudiando.

Seguía en la empresa de mi papá y hace unos cuantos años me dio una enfermedad muy delicada en el corazón, en el pericardio, estuve casi 2 meses en el hospital a punto de morirme, y yo tomaba la fotografía para hacer fotografía artística y la “platica” me la ganaba en la empresa de mi papá y con otras cosas, entonces a raíz de esa enfermedad, yo salí de allá y dije yo me quiero dedicar 100% a la fotografía, entonces me decía un amigo que es mi teso: – ¿Y a qué te querés dedicar, con qué te querés ganar la “papita” pues? – Yo realmente admiro mucho a Alejandro Arango que hace fotografía de bodas, entonces quiero hacer bodas, entonces me fui al mes para la oficina de él, y me senté y le dije: – Alejo quiero hacer bodas – De entrada, me choqué con una pared, porque me dijo: – Usted sabía que es la fotografía más desagradecida y más dura que hay? – Entonces yo le dije no, “llevame, llevame a algunas bodas” y empecé a hacer segunda y tercera cámara del hombre en los matrimonios y empecé a entender que era un tema muy complejo; llegaba sudando, se me caía la cámara, que cambié de lente, le entregaba fotos a Alejo y me decía: – Andrés, el 80% de tu trabajo está desenfocado, esta foto está mala … –

Así que empecé a mejorar, hasta que un día le dije: – Alejo, ya me siento independiente para hacer mis propias bodas – Y me lancé al ruedo. Creo que me miró como con sospecha preguntándose ¿será que este “man” si estará listo? Y empecé a hacer matrimonios, y ya llevo como 7 años haciendo bodas.

Con la pandemia empecé a hacer arquitectura, que también me parecía la fotografía súper fría y maluca, le cogí cariño y hoy en día, en semana hago arquitectura casi todos los días. Y la parte personal, la que siempre me llena el alma, que me hace falta que es mi pedacito y que me complementa es la fotografía artística; le hago muchas fotos a mi familia, a la cotidianidad, analizo la luz de los espacios, y a la vez me ha encantado desde siempre el cuerpo humano y el desnudo.

En Yurupary vi un taller que se llamaba taller de desnudo y los primeros proyectos eran autorretratos, entender tu cuerpo para poder fotografiar a los demás, me la empecé a “sollar” y empecé a decir: – Los seres humanos deberíamos salir en las fotos siempre desnudos – porque la ropa al fin y al cabo es como una excusa, como una especie de paréntesis del alma, como algo que usamos desde hace mucho tiempo para taparnos y ya.

Salón Colombiano. ¿Cómo surgió la idea de la foto El Jardín de las Delicias?

Andrés. Bueno, para hablarte del “Jardín de las Delicias” te cuento que la idea surgió de la siguiente manera: Yo estaba sentado con mi novia, mi actual esposa, viendo una serie en Netflix que se llama “Dark” y yo a veces miro mucho lo que hay en el fondo de la escena y había un cuadrito de unos cuerpos desnudos, como desgarrados y entrelazados. Entonces le puse pausa a la escena y le tomé una foto con el celular y empecé a indagar de quien era ese cuadro, resulta que era de Rubens … así que empecé a analizar la foto de este artista y dije: – Yo quiero hacer una foto así – no exactamente igual, pero si una foto con mujeres desnudas, así como entrelazadas, como una especia de pintura, entonces hablé con mi novia y le dije que quería hacer esa foto, pero con mujeres de talla plus.

Resulta que mi novia tiene un grupo que se llama Wiki Grillas que son mujeres que se ayudan en todo y entonces puso un mensaje que construimos entre los dos, que decía: “Necesitamos modelos talla plus, para un proyecto artísticos con un fotógrafo muy respetuoso”. Ese mismo día tenía en mi celular al menos 50 mensajes de modelos diciendo yo quiero, yo quiero, yo quiero… Me empecé a abrumar y yo dije bueno, con las primeras 10 que me digan ya, con esas, cierro el proyecto. Entonces me conseguí el grupito de 10 y nos fuimos para una finca que tiene la abuela en La Ceja, la abuela ya murió, pero la finca todavía existe, es una manga súper plana, llena de árboles de muchos años, árboles gigantescos. Me las llevé para allá.

Foto ganadora del Salón Colombiano de Fotografía Bienal 2020 “El Jardín de las Delicias” Andrés Montoya

Cuando yo hago un desnudo, desde que estudié desnudo, soy muy tímido, me escondo detrás de la cámara, como que trato de no mirar nada específico sino como el conjunto porque soy tan serio realmente, que me siento mal mirando por ejemplo una parte de la modelo, yo lo que hago es mirar el conjunto, un cuerpo en un fondo. Ya he cambiado, porque realmente entiendo que lo que estoy haciendo es importante y ya como que domino un poco mas la escena y a la modelo.

¿Que haces con 10 cuerpos desnudos en una finca? Esa finca la he amado toda la vida, me siento muy conectado con ella y creo que es clave del proyecto, entonces empiece a ubicar a las modelos, bueno, había un tronco de un árbol que era el más lindo de la finca que se enfermó y se cayó y quedó solo la raíz, así que la foto principal quería que fuera las modelos acostadas en ese tronco.

Entonces empieza “cristo a padecer” porque unas modelos eran alérgicas a la manga, otras decían pero que bicho me va a picar, que va a pasar acá, entonces ahí las empecé a conocer, ese fue el inicio de una relación muy bonita que tengo con ellas.
Las pusimos en el tronco, volé el dron, un dron que tenía en esa época súper malito que era un spark, que no tenía buena resolución y tomamos la foto, yo vi la foto y dije: – Ya, me puedo ir para la casa, tranquilo, el proyecto se hizo – .

Pero no nos quedamos ahí, pues yo dije tengo a 10 mujeres desnudas acá, tenemos la mejor energía, sigamos haciendo fotos… Entonces saqué mi cámara, las puse por allá en unos árboles, vi como una luz muy suavecita, muy bonita, vi como si fuera una pintura, y pensé: “La foto del Jardín de las Delicias” con esa empezó; las 2 fotos que te digo, la blanco y negro, quedó de ganadora de categoría creativa y la del dron, quedó seleccionada en la muestra de la Bienal y se ve la poca calidad de la imagen, pero es una foto muy bonita.

Ese mismo año de la bienal, esas fotos tuvieron un recorrido por concursos internacionales, estuvieron en París, en Londres, en Nueva York, este año me gané un premio de fine art, tuve una nominación con los MIFA que son los premios en Moscú, entonces me he ganado un montón de cosas con este proyecto.

Yo soy “todero” yo en fotografía hago de todo, me gusta desde tomarle fotos a mi novia, a mi mamá, a un árbol, a un cucarrón, pero este proyecto ha sido el que más solidez ha tenido, el que mas constancia ha tenido en el tiempo. Llevo 3 años trabajándolo, a estas mujeres me las he llevado para La Ceja, Santa Fe de Antioquia, Fredonia, entonces es un proyecto que sigue y con algunas de ellas tengo trabajos individuales, solo con una modelo, donde les hago retratos y tengo ya mucho material importante.

Foto finalista categoría Individual – Creativa – Salón Colombiano de Fotografía Bienal 2020. ANDRÉS MONTOYA A. “Panteón de las ninfas”

Trabajo en curso basado en “El Jardín de las Delicias” Andrés Montoya

Trabajo en curso basado en “El Jardín de las Delicias” Andrés Montoya

Trabajo en curso basado en “El Jardín de las Delicias” Andrés Montoya

Me siento muy bien con ellas, las conozco, se han vuelto amigas somos psicólogos el uno del otro porque a veces las llamo y me les quejo de la vida, y son seres muy bonitos y lo que más nos une, y es creo, que lo más importante del proyecto, que no lo entendía en ese momento, es que al principio era una búsqueda estética, mujeres de talla plus impregnadas por luz en una buena composición, después me di cuenta que ellas están unidas con un concepto de amor propio y son parte de un grupo que trata de aceptarse como son, de sentirse bien y hoy en día yo creo que el tema del proyecto es ese:

“Como el ser humano llega a sentirse tan bien consigo mismo, tan feliz, tan amado, sin necesidad de que otros lo juzguen, ni que le diga nada, que el proyecto expresa eso”.

Andrés Montoya con las modelos que participaron y continuan colaborando con el trabajo en curso de “El Jardín de las Delicias”

Estamos en una sociedad de muchos tapujos que ve la desnudez con mucho morbo, con mucha pena, creo que el “Jardín de las Delicias” llega a decir eso.

Estos son algunos de los testimonios de las modelos que participaron en “El Jardín de las Delicias”

Paula:

Andrea:

Isa:

Manuela:

Erika:

Angie:

Daniela:

Glenda:

Estefania:

Salón Colombiano. ¿Por qué la foto es el blanco y negro?

Andrés. Mira, cuando estaba procesando el trabajo y le estaba empezando a dar contexto, porque muchas veces, cuando haces algo, no la tenés clara desde el inicio, y como te digo, el contexto y concepto del trabajo ha evolucionado, empecé a hablar de diosas, de mundos atemporales, de jardines de otras dimensiones, y al quitarle el color, concentro la atención del espectador en la luz y en la pose, la vuelvo como atemporal, una cosa sublime, como mas poética.

Yo escribo desde que tengo 12 años, escribo poesía y cuento corto y estoy conectando todo eso, entonces detrás de este trabajo hay una poesía y creo que el blanco y negro es muy poético, me parece muy bonito.

Salón Colombiano. ¿Qué cámara de fotos tienes?

Andrés.. Mira Yo soy obsesivo por las cámaras, tengo muchas cámaras y he pasado por muchas, tengo una cámara que mantengo todos los días desde que me levanto hasta que me acuesto, es una Sony RX100 es una cámara “guerrerísima”, bajo perfil, es una bestia en un tamaño diminuto y la cámara que utilizo en las bodas, que las bodas si exigen más equipo … Y no es que uno se de el capricho ni nada, sino que las bodas te exigen que el equipo sea un poquito más moderno, es una Mirrorless Canon R6 y una Canon 5d Mark IV.

Tengo todos los lentes del mundo, porque me encanta tomar fotos cerquita, lejos, me encanta el ojo de pez, acercarme a un cuerpo con ojo de pez y ver el cuerpo así, deformado, gigante … Me gusta fotografía macro, y aunque no soy el mejor, pues me gusta cubrir una “hormiguita” y hacerle fotos. Tengo una cámara 360 que me parece una cosa de locos, me parece una tecnología increíble, tengo GoPro, tengo Drones.

Salón Colombiano. ¿Qué significa para ti la fotografía?

Andrés. Cuando yo descubrí la fotografía desperté, aunque suene muy romántico o muy cliché, yo viví, hasta que entré a estudiar fotografía, “en automático”. La fotografía me abrió el mundo, desde el más mínimo detalle, hasta el más grande, la fotografía me presentó, que el ser más exquisito o el elemento más poético que se pueda encontrar el ser humano es la luz, la luz con su alma gemela que es, la oscuridad, las sombras …

Salón Colombiano. ¿Qué consejo le darías a los que desean entrara en el mundo de la fotografía?

Andrés. Le digo a todas esas personas que sienten que quieren hacer fotos, que se la gocen, que sientan, que no miren referentes, que no piensen en nada, que no piensen en que los van a juzgar, que sean fieles a lo que están mirando, que todas las miradas de todos los que estamos en el planeta son válidas por el solo hecho de que son tus ojos los que están viendo, de que estás parado en un lugar único que te corresponde solo a vos y desde esa perspectiva tu mirada va a ser siempre solo tu mirada, que el miedo es el peor enemigo del ser humano y se puede volver tu mejor amigo cuando el miedo lo convertís en poder para transformar y para crear, que no tenés que tener el mejor equipo del mundo, que si estudias la historia del arte y la fotografía, los mejores, inclusive con cámaras de juguete, han hecho historia, entonces que cualquier cosa, un celular, una cámara de papel, cualquier cosa que tengas a la mano, te sirve para expresarte, entonces que ánimo y que el mundo de la fotografía es lo mejor que le pudo haber pasado a uno en la vida.

Salón Colombiano. ¿Se puede vivir de la fotografía

Andrés.Y ¿que si se puede vivir de la fotografía? Me encantaría responder esta pregunta, pero creo que todavía la estoy respondiendo, creo que es muy difícil, para serte muy honesto, yo que trabajo en bodas, en arquitectura, algunas veces trabajo con producto, es muy difícil vivir de la fotografía, pero si no tomás la decisión de decidir vivir de la fotografía, nunca vas a saber si se puede o no. Primero hay que tomar la decisión y lanzarte y segundo, como en toda profesión, tener un plan B por si pasa algo como la pandemia que, por ejemplo, el mundo de la fotografía de bodas lo volvió nada, entonces tener un plan B. No tener los mejores equipos y gastarse la plata entera en equipos, que es una “enfermedad” de un fotógrafo y ser muy juicioso con el dinero, siempre ahorrar para las épocas de crisis y poder seguir dedicándote a lo que te gusta.

Salón Colombiano. ¿Te gustaría ser profesor y dar clases?

Andrés. Siempre he tenido la venita por dar clases, pero siempre he tenido, como dije ahora, el miedo de sentir que todavía me falta mucho por aprender para poder transmitir, pero me encantaría, me encantaría dar por ejemplo una materia que sea un proyecto artístico con fotografía de retratos o algo que mezcle la fotografía con la escritura; porque me he dado cuenta que a muchos colegas se les dificulta escribir, argumentar una foto, ponerle nombre a un proyecto y a mi se me facilita. Me fluye la palabra, tengo el don y creo que escritura y fotografía hacen una cosa monumental.

Salón Colombiano. ¿Cómo te sentiste al haber ganado en el tema Fotografía Creativa del Salón Colombiano de Fotografía Bienal 2020?

Andrés. Haber ganado esta categoría del Salón Colombiano, era un sueño y yo me he dado cuenta que los últimos años de mi vida me he vuelto muy proactivo, y no me quedo sentado esperando que pasen las cosas, sino que, voy a que pasen… Y tengo ya objetivos muy concretos y el Salón Colombiano, era un objetivo muy concreto y el objetivo, si bien era participar y estar “colgado” en la exposición, el ser reconocido como el ganador, lo lleva a uno a decir que el camino, que uno está abriendo con “machetico”, es un camino que se puede caminar y que es un camino que uno puede seguir transitando y que de pronto, al final, vamos a ver un rio y un paisaje brutal…

Entonces me siento muy contento, los premios no se nos pueden volver una obsesión a los artistas, hay que tener mucho cuidado con los premios y con los reconocimientos, disfrutarlos pero que no se vuelva lo que te mueva la vida.